28/2/09

Crónica de la TransGranCanaria 2009 por Chema

UNA MARATON NO SON DOS MEDIOS MARATONES,
LOS 101 NO SON DOS MARATONES Y MEDIO,
Y LA TGC NO SON LOS 101 Y MEDIO MARATON MÁS…

Comienzo con esta reflexión para hacer balance de lo que ha sido la (hasta ahora) mayor carrera, distancia, reto, salvajada, aventura, locura o como queramos llamarlo, realizada… al menos por mí. Cuando creemos que hemos llegado al máximo sufrimiento soportable, siempre hay algo que te hace ver que estabas equivocado. Partiendo de esta reflexión, comienzo con esta crónica, centrándome tan solo en los aspectos deportivos de la misma, parándome a agradecer a todos los acompañantes su apoyo y paciencia incondicional. Gracias a ellos hemos pasado unos días muy a gusto disfrutando de la compañía de unos y otros, y además de “correr”, nos lo hemos pasado muy bien.

El primer enemigo a batir, era la noche; empezar a correr a las 0:00 no es lo más habitual, intentamos descansar algo por la tarde, pero fue infructuoso por los nervios de preparar las cosas, mochila y los mil y un detalles que en una prueba de este tipo separan el éxito del fracaso. Una vez todo preparado, partimos hacia la estación de guaguas de San Telmo, donde el ambiente que se veía era incomparable, un montón de corredores pertrechados de mochilas, frontales, petos… la primera impresión era buena, se veía un nivel muy alto (no hace falta ser un aguililla para intuir a bote pronto las marcas de infarto que la mayoría de los allí presentes debía tener en cualquier distancia…). Nos montamos en el autobús y empezó la aventura, Isidro con sus bromas nos hacía reir a todos…, no sabíamos lo que se nos venía encima…

Llegada a la playa de Maspalomas, en una noche fría y cerrada, sin luna. Saludamos a caras conocidas, se nos acercaba gente a preguntar e incluso hacen una pequeña entrevista unos periodistas al gran Cayo, donde les ilustró de los beneficios del Vitargo y demás potingues… El ambiente la verdad es que era divertido, música, speaker, gente, la playa de fondo…y a las 00:00, el pistoletazo de salida. La suerte estaba echada. Empezamos corriendo por la playa, acariciándonos la brisa y las suaves olas, sería lo más leve de toda la carrera. A partir del km5, brusco giro a la derecha y empezamos a desfilar por un cauce seco pedregoso y peligroso, comienza la aventura. A partir de ese momento, y durante unos 80kms, la única constante de la carrera será subir y sufrir, dando apenas tregua a poder correr y disfrutar.

La noche cae como un plomo, afortunadamente las luces rojas traseras hacen una guirnalda en el paisaje y permite intuir por donde transcurre la carrera. El camino se vuelve aún más empinado, comenzamos a ascender la zona boscosa, en la que los pinos quemados por un grave incendio hace dos años, dibujan sombras espectrales con la luz de los frontales. De momento todos vamos juntos, si bien empezamos a echar en falta a Justo y JL empezó a echar en falta los bastones para ayudar a subir cuestas de más del 20% de desnivel, y de varios kilómetros de duración. La noche va pasando entre sufrimientos y penas…pero aún está alto el ánimo y el hecho de que los corredores vayamos más o menos agrupados hace llevadera la noche.

Por fin despunta el día, una magnífica mañana que acababa por desplazar a la fría noche que habíamos pasado. Empezamos a ser conscientes que esta prueba no tiene nada que ver con los 101. Cuando en el rutómetro aparece un avituallamiento de líquidos, éste es eso, un único depósito militar lleno de agua y ya está, muy distinto de lo que nos tiene acostumbrado nuestra querida Legión. Pero bueno, contábamos con ello. Lo peor es la señalización, como mucho había cada 500 metros un trozo de cinta blanca y roja puesta en cualquier sitio sin más explicaciones, por supuesto, no había ni un solo cartel indicando por qué km íbamos o similar. Para colmo, dado lo abrupto del terreno los GPS pierden señal y no se vuelven fiables. Ni que decir tiene tampoco que miembros de la organización no había ni uno en ninguna parte, tan solo en los puntos de control de chip alguno te decía algo, pero era mejor no hacerle caso porque la información aportada era errónea.

Transcurridas las primeras horas de la mañana, el grupo se fragmenta, Manolo y yo avanzamos posiciones y cubriéndonos el resto, a partir de ahí empezamos a sacar distancia y mi único pensamiento cuando afrontábamos Manolo y yo las subidas tan brutales, era acordarnos de Justo y demás integrantes. Llegaron buenas noticias, Justo había pasado el primer control y se encontraba bien. Sólo los que hemos hecho la TGC, sabemos que muy pocos corredores hubieran sido capaces de eso y de seguir. Desgraciadamente en el siguiente control y con una caída Justo tuvo que retirarse. Del resto apenas si sabíamos algo ya que los móviles se quedaban sin cobertura.

La zona de los embalses era más llevadera, los paisajes espectaculares, y el sol que acariciaba nuestras caras dando buena temperatura, hacía que corriésemos a buen ritmo. Coincidíamos con unos y otros, pero ya la carrera estaba muy desperdigada, los grupos ya eran de 3-4 personas.

A partir de ahí, comenzamos la zona aún más dura de subida de los picos de Roque Nublo, Nieves y adyacentes (al menos dos o tres más). Las subidas eran infernales, en algunos casos había cuerdas donde agarrarse para poder coronar hasta arriba, las pendientes brutales… Manolo y yo no hacíamos otra cosa que acordarnos de Cayo (por ir sin bastones) y de Albino, Pedro, Isidro y JL, si bien Isidro ya iba muy atrasado y Justo había abandonado.

Nadie nos decía que pico era el que estábamos subiendo, en un control nos dijeron que era el km 63, por tanto esa montaña debía ser Roque Nublo, pero hora y media después, otro nos dijo que no, que ahora si era el km63… imaginaos la cara que se te queda, subimos como cuatro collados y todos eran “Roque Nublo” según a quien preguntaras. La niebla y las bajas temperaturas comienzan a acecharnos conforme subimos, lo cual hace que perdamos toda perspectiva de la montaña…y seguíamos subiendo…Por fin coronamos Roque Nublo, y a la bajada, un ángel en forma de Pilar y sus hijos nos aguardaba, por fin una cara amable. Le decimos que el resto iban a una hora y media nuestra, pero ella decía que habían llamado y que estaban a un cuarto de hora… subiendo Roque Nublo… le decimos que no, que es imposible, que les ha pasado como a nosotros que se creían que la primera montaña es RN, por lo que les queda aun cerca de dos horas para llegar… como así fue.

Seguimos avanzando hacia el pico de las Nieves, allí me encuentro a Josep conocido del foro el Atleta con un golpe en la barbilla y se viene con nosotros a ritmo, la verdad es que vamos así más entretenidos, aunque apenas hablábamos , la dureza del terreno nos hace ahorrar cada esfuerzo y bocanada de aire. Por fin, tras creer varias veces que habíamos llegado al pico de las Nieves, lo coronamos finalmente, y empezamos el camino a Garañon, lugar donde nos esperaba un avituallamiento sólido y ropa nueva. De nuevo nos espera Pilar y los niños y nos da ánimo…falta nos hacía…Nos cambiamos, tomamos algo y seguimos, era el km80, aun quedaba un maratón y estábamos más muertos que vivos. La niebla cede y deja una tarde estupenda , con unas vistas preciosas. Josep, Manolo, un vasco que se juntó y yo, salimos corriendo rápido, había bajadas y hay que aprovecharlas, el ritmo es muy bueno, pero noto que Josep pese a correr bien tiene una zancada extraña y se cae varias veces sin explicación, luego nos aclarará este punto. Nuestra única obsesión era salir de esa zona boscosa antes de que cayera la noche, o de lo contrario, estábamos perdidos con total seguridad.


Lo conseguimos y llegamos a Teror anocheciendo. Avituallamiento y nos dicen que a partir de ahí (quedaban como 25kms o asi) comienza una parte muy difícil y técnica, lo cual nos hunde, pq pensábamos inocentemente que ya era todo carretera hasta la playa y que en dos horas estaba ventilada la cosa….tardamos casi 5 horas….y gracias a Ismael un canario que nos guió por el barranco y acequia, a cambio de que le acompañáramos andando pq el no quería correr. Manolo y yo queríamos correr, pero fuimos conservadores y preferimos ir andando para no perdernos…eso nos salvó, pq la carrera hasta ese momento había sido extremadamente dura, pero a partir de ahí era gratuitamente salvaje, con zonas donde literalmente te jugabas la vida o un porrazo de matarte.

Había una acequia que te obligaba a ir andando por un murete de unos 20 cms de ancho donde a un lado había una caída barranco abajo y por el otro caías a un cauce embarrado y lleno de zarzas y chumberas, un paso en falso y tenías problemas graves. Yo decidí ir un buen tramo andando por la acequia y fue donde Josep nos dijo que por un accidente había estado en coma 6 semanas y pese a recuperarse casi al 100%, el sentido del equilibrio lo había perdido…cágate lorito…se puso delante mía y yo lo iba agarrando por la acequia, con el peligro de que si se casi él, caíamos los dos…en unos 200metros se cayó unas 6 veces, golpeándose con el muro en el costado, cayendo en chumberas (él y yo),etc…le di mis bastones (en una caída había roto el suyo) y en cada subida por la pared rocosa (había cuerdas anudadas para subir) le ayudaba desde abajo a subir.

Fueron unos kilómetros agónicos, sin fin, la noche negra hacía que no se viera nada de nada, tan solo el círculo que el frontal dibujaba en las piedras del suelo. Llegamos al barranco y parecía que había pasado lo peor, pero el canario desapareció del mapa y Manolo y yo seguimos corriendo tratando de intuir las señales y nos perdimos. Sin el guía apenas duramos dos minutos, no queríamos ni pensar lo que hubiera sido de haber salido de Teror solos. Empezamos a correr autopista arriba dirección Las Palmas, ya que era lo único que nos sonaba, pero afortunadamente unos corredores que ya iban de vuelta nos vieron desde sus coches y nos dijeron que por ahí no era…que era justo en la otra dirección….así que 40min y varios kms al carajo, vuelta atrás y de nuevo a intuir las señales y el camino. Al menos ya veíamos las canteras al fondo….de nuevo craso error….había que subir a Los Giles y dar una vuelta del demonio. Nuestras mujeres estaban ya preocupadas, ya que desde hacía media hora les decíamos que llegaríamos en 15min…nos quedaba casi una hora todavía…

Íbamos muy bien físicamente, corriendo y adelantando a varios corredores que iban “zombies”, hasta que por fin, no sin pensar a última hora que nos habíamos vuelto a perder, porque en el último km no vimos ni una señal, encaramos la entrada al paseo y por fin el arco de meta. Allí estaban Juani y Natalia esperándonos nerviosas, hicimos una entrada a lo grande, corriendo hasta que llegamos a la meta y nos dimos un abrazo. Manolo “el Hielo”, hacía tan solo dos minutos que había entrado, su compañero Gerardo, lo haría casi una hora más tarde. Al final, 23h46min. Apareció también Justo, lo cual nos dio mucha alegría al comprobar su buen estado. Justo nos dijo que Albino e Isidro habían abandonado, por tanto, ya solo nos quedaba pensar en como estarían Pedro y JL y en cuando aparecerían también triunfantes por meta, aunque sabíamos que estarían sufriendo de lo lindo.


De camino al hotel, tiempo de reflexión y de descanso. Al día siguiente apenas pude conciliar el sueño pese al cansancio y paliza, me levanté temprano y fui a pasear a la orilla de la playa, rememorando cada uno de los minutos de esta aventura, que seguro que será inolvidable por muchos motivos. Es verdad que a la organización se le puede achacar muchos defectos y fallos (falta de señalización, de personal, de información, de gestión…) pero en cierto modo esto debe servirnos para reflexionar a todos de que existen ahí fuera determinadas pruebas que escapan o exceden a nuestras limitaciones, pruebas para las que hay que estar específicamente preparado, y no perderles el respeto nunca. Probablemente esta carrera hubiera sido muy distinta si cada 100 metros hubiera habido una señal o algún grupo de corredores a los que mejor o peor acoplarte, pero no ha sido el caso, y nos ha tocado sacar todo lo que teníamos dentro , tanto a los que hemos acabado como a los que no, todos tenemos el mismo mérito.

En cierto modo, nos equivocamos (yo al menos) al pensar que esta prueba era como los 101 de Ronda, pero con 20 kilometrillos más, que lo haríamos con la punta de la nariz, si acaso alguna cuestecilla más, a lo sumo y cargar con una mochila, que guay, como en las excursiones del cole…todos aquellos que nos avisaron que la carrera era muy dura, no se equivocaban, por mucho que haya tratado de transmitir la dureza y experiencias, hay que estar ahí para saber de lo que estamos hablando. Pese a todo, ha merecido la pena.

Nos vemos en el Mont Blanc…jejeje…si no me dejo los billetes del avión en el hotel !!!

Pretoriano CHEMA
(Citius, Altius, Fortius.)

2 comentarios:

PLUM dijo...

Tremendo |8-o
Esto no es una carrera de montaña, si no una montaña de carrera
ENHORABUENA a TODOS
Salud, fuerza y honor. Plum

Manuel dijo...

Campeones Pretorianos, soy un tio muy pesao, hoy en ronda os he echado un monton de fotos, las estoy subiendo a la página de nuestro club, os informo por si quereis verlas o bajarlas nuestra dirección es: www.clubcarmonapaez.com
creo que merece la pena
Un saludo Ermanué