18/12/12

Pretorianos por el mundo - Crónica de la Maratón de San Francisco (California, EEUU) - Santi Martin

Como reza nuestro Credo Pretoriano, "Nuestro nombre no conocerá Fronteras". Santi Martín realizó y terminó la Maratón de San Francisco en Julio de este año 2012.

LA CRÓNICA




Suena el despertador, 3 y media de la mañana, toca madrugón gordo, es domingo 29 de Julio de 2012. No es un domingo cualquiera, hoy voy a correr la maratón de San Francisco, hoy tengo la gran suerte de poder pasear la coraza pretoriana por las calles de esta preciosa ciudad del Norte de California. Meses antes, en Diciembre de 2011, cuando supe que por razones de trabajo iba a tener que pasar 5 meses allí, no pude evitar que una de las primeras cosas que se me pasaran por la cabeza estas preguntas: ¿cuándo será la maratón de San Francisco? ¿coincidirá durante mi estancia allí? Con alegría comprobé que sí, así que sin pensarmelo me inscribí. Ya tenía una ilusión, una meta para mantener mi motivación deportiva durante mi exilio lejos de mis hermanos pretorianos.


La maratón de San Francisco no es ni mucho menos tan famosa como otras Estados Unidos, como pueden ser las míticas de Nueva York o Boston, pero cuenta con el gran aliciente de correr por las calles y empinaaaaaaadas cuestas de una de las ciudades sin duda más bonitas del país, y sobre todo, por su archifamoso puente Golden Gate. Aprovecho para dejaros una muy pequeña muestra de fotos de mis entrenamientos y paseos por esta bella ciudad.



En la maratón hay unas 25000 personas inscritas, aunque además de hacer la prueba completa, también tienes la opción de correr la primera o la segunda media maratón; la gran mayoría de participantes (unos 15.000) corren la primera media sobre todo atraídos por el aliciente de que pasa por el Golden Gate Bridge, sólo hay unos 6.000 ó 7.000 corredores que están inscritos en la prueba completa.


 Algunas curiosidades fueron la elevadísima participación de mujeres en comparación con España (como mínimo un 40%), la cantidad de personajes participando (sin camiseta, descalzos...), y que allí cualquiera se cree que puede terminar una maratón. Había un montón de gente participando que obviamente no tenía la preparación para hacerlo, por eso daban 7 horas y aún así hay muchos no llegaron a tiempo. Así se explica que con 3h50´haya acabado el 1326 de 6440, con ese tiempo en cualquier maratón española (como en Sevilla) te vas muchísimo más atrás en la clasificación incluso con menos gente participando.
 El día de antes de la carrera voy a recoger el dorsal a la feria del corredor, el ambiente es magnífico y la organización muy buena, aunque lo que uno puede encontrar no difiere mucho de a lo que estamos acostumbrados en cualquier feria previa a una maratón: tiendas de todo tipo de productos de running a buenos precios y publicidad de múltiples carreras a lo largo y ancho de este enorme país.



El día de la carrera se sale por oleadas dependiendo de la marca personal que has especificado en la inscripción, y se empieza tempranísimo, con los corredores de élite arrancando a las 5 y media de la mañana, al parecer para afectar en lo mínimo al tráfico del Golden Gate… aquí también, y con razón, pues estamos en el país del coche, éste tiene preferencia sobre el corredor. No obstante, hay que decir que San Francisco como dicen acertadamente algunos tópicos es una ciudad bastante europea donde el transporte público funciona bastante bien y mucha gente se desplaza en bici, circunstancias ambas que resultan bastante raras en Estados Unidos, al menos lo que yo he conocido. 


En mi caso, tengo intención de hacer la carrera sobre todo disfrutando de esta oportunidad única, y además no he entrenado demasiado, por lo que salgo a las 5:50 de la mañana, en el cajón de los que han puesto entre 4 y 4:30 horas de marca. Me tengo que ir en bici desde mi casa a la salida porque no pasan autobuses a esa hora, así que me toca madrugar mucho para llegar con tiempo. La noche de antes he desempolvado y abrillantado la coraza que ha permanecido todos estos meses guardada en el armario aguardando pacientemente y que ha recorrido miles de kilómetros sólo para este día. Tardo una media hora en llegar a la salida, casi todo cuesta abajo desde mi barrio, Haight-Ashbury, que está en una zona elevada y luego por Market Street, la principal calle comercial del Downtown o centro de la ciudad donde están los rascacielos y el distrito financiero. Para volver no iba a ser tan divertido y después de correr una maratón me iba a tocar subir andando y empujando la bici por las famosas y empinadas cuestas.


El día de la maratón se levanta con esa espesísima y húmeda niebla estival tan habitual durante los veranos de San Francisco que engaña a muchos de los ingenuos turistas españoles que llegan a la ciudad esperando el tópico californiano de sol, calor y vigilantes de la playa en biquini exhibiendo sus bronceados cuerpos. Muchos, muchísimos de los días del verano que he pasado allí ha habido niebla, aunque la variación de microclimas dentro de la misma ciudad es increíble. En cualquier caso, he acabado bastante hartito de niebla, de hecho ha sido el verano más fresco de mi vida, eso sí, eso te permite salir a entrenar cuando te daba la gana (un día de agosto a las 4 de la tarde y tan ricamente). Dicen que Mark Twain pasó un verano en San Francisco tras lo cual afirmó "el invierno más frío de mi vida ha sido un verano en San Francisco". En cualquier caso, durante la maratón a pesar de que la humedad es bastante elevada, la temperatura es buena para correr, con unos 16ºC, aunque hay que beber mucho. Empiezo tranquilo con idea de disfrutar del ambiente de la carrera y del recorrido, con la cámara de fotos en ristre. Arrancamos del Ferry Builiding, en la zona de Embarcadero, junto a la Bahía, donde una torre inspirada en la Giralda de Sevilla se yergue junto a la salida, mientras empezamos a correr con música, aplausos y animación a pesar de que todavía es noche cerrada.


Los primeros kms de calentamiento, pasamos por Fisherman´s Wharf, una de las atracciones turísticas más famosas y concurridas de la ciudad; se trata de un antiguo muelle de pescadores repleto de barcos que realizan cruceros turísticos por la bahía, tiendas de souvenirs, restaurantes de pescado y marisco (sobre todo de los grandes cangrejos dungeness, una especie de centollos), además de los leones marinos que sestean tranquilamente amontonados en los pantalanes mientras cientos de turistas les toman fotos. Pasamos por Fort Mason, Marina Green y Crissy Field, agradables zonas verdes de esparcimiento situadas en la orilla de la bahía, por donde he entrenado muchos de los días previos. Desde aquí en días despejados hay preciosas vistas de la bahía: los puentes del Golden Gate y de la Bahía, Sausalito, la isla del Ángel o la famosísima isla de Alcatraz, que parece fácilmente accesible a nado pero que como es bien conocido se utilizó como una prisión de máxima seguridad en la que las heladas aguas, las corrientes de la bahía y los tiburones hacían su trabajo mejor que los guardas y los altos muros de cemento.







En Crissy Field hay unas enormes praderas verdes ganadas a las marisma años atrás. Aquí nos jalonan durante unos cientos de metros un montón de familiares de militares caídos en las guerras en las que está o ha estado inmersa EEUU, exhibiendo fotos de sus hijos y la bandera de las barras y estrellas a modo de pasillo para los corredores. Aquí se aprovecha cualquier acontecimiento deportivo masivo para sacar a relucir el omnipresente sentimiento patriótico. De pronto veo a un corredor que va con la bandera de España colgada a su espalda; me pongo a hablar con él y nos hacemos una foto juntos, ha venido de Mallorca exclusivamente para correr la maratón. Le dije que iba a colgar la crónica en el blog del club, espero que no la haya buscado, porque como veis ha ido con un pelín de retraso.
Enseguida afrontamos una pronunciada subida para llegar a uno de los grandes momentos de la carrera, el cruce del Golden Gate Bridge, el puente más famoso y al parecer el más fotografiado del mundo, la verdad que es realmente bonito y fotogénico. Durante mi estancia allí fue el 75 aniversario de su apertura y toda la ciudad lo celebró por todo lo alto. Tenemos que hacer un recorrido de ida y vuelta atravesando el puente por un carril para los que van y otro para los que vuelven, son unos 3 kms de ida y otros tantos de vuelta. El puente está tan envuelto en niebla que no se ven las torres y completas y ni siquiera el mar debajo. Después de disfrutar de ese gran momento para el recuerdo, volvemos a meternos por la ciudad en un continuo sube y baja, es un recorrido rompepiernas como no podía ser de otra manera en esta ciudad, para llegar al Golden Gate Park, un inmenso parque rectangular que en su día fue el parque urbano más grande del mundo. El parque es realmente una gozada, con numerosos lagos, bosques, recovecos preciosos y pequeños caminos en los que te evades totalmente de la gran ciudad que lo circunda. Afortunadamente, he podido disfrutar muchas horas en él durante mi estancia en San Francisco, no sólo para pasear y entrenar (una sola vuelta al perímetro del parque por senderos eran 13 kms y además en uno de sus lados estaba la preciosa playa al Pacífico - Ocean Beach) sino que además vivía muy cerca y el museo donde trabajaba estaba dentro del parque, así que todos los días tenía que atravesarlo en parte para ir y volver de trabajar. En el parque estaba la media maratón y allí acababan los miles de participantes que participaban sólo en la primera media, y además estaban esperando para empezar los de la segunda, así que la zona estaba muy animada, con bandas de música tocando en varios puntos del recorrido por dentro del parque. Por cierto, escuché a varios espectadores durante la carrera comentar sobre la coraza que era muy chula y preguntar qué de donde era… orgullo pretoriano siempre… y a miles de kilómetros, más.





Paso la media en dos horas clavadas, voy cómodo y decido intentar currarmelo un poco y doblar, es decir, hacer igual o menos tiempo en la segunda media que en la primera. Salimos del parque y entramos en el barrio donde he vivido durante mi estancia allí, Haight-Ashbury. Es el barrio hippie de la ciudad, con un ambiente bohemio y muy peculiar, sobre todo por los personajes que pululan por sus calles. Tiendas de ropa de segunda mano, de discos antiguos, librerías, cafeterías, bares de música en directo, tiendas de productos para fumar, e innumerables mendigos (esto es una de las cosas que más chocan siempre al viajero que llega a EEUU en general y a San Francisco en particular) que duermen en el parque y que ofrecen "hierba". Los últimos diez kilómetros transcurren por una zona un poco más fea de la ciudad donde el cansancio comienza a hacer mella aunque consigo llevar un ritmo bastante bueno y voy ganando muchas posiciones gracias a haber ido de menos a más. De todas maneras en una maratón se sufre siempre y ya casi no me acordaba de lo que costaba bajar de 4 horas en un maratón de asfalto… es lo que tiene hacer ya pocos y en esos pocos ir poco menos que de cháchara (ayyyyy esa paraíta en la Ronda de Triana….). En los últimos kilómetros se pasa junto al famoso estadio de los Giants (el béisbol es con mucho el deporte más popular en esta ciudad) y por debajo del Bay Bridge, el otro puente principal que cruza la bahía.


Disfruto en la recta final, he finalizado la maratón de San Francisco y esto no es algo que uno pueda hacer todos los días o que se olvide con facilidad. Grito "Tomares Vincit" al cruzar la línea de meta, aunque aquí lo entenderán menos todavía que en otros sitios, y recibo con orgullo mi pedazo de medalla de finisher, misión cumplida. Posteriormente nos ofrecen cervecita y allí coincido con un par de españoles más que han corrido la media maratón. Al volver a casa me felicita muchísima gente por la calle, es curioso, la gente está más puesta que en España sobre el tema (donde como sabéis todas las carreras independientemente del kilometraje, incluidas la nocturna, se pueden denominar "maratón" para los profanos en el mundillo) y valora más el asunto. Y así termina el relato de este enviado especial de "Pretorianos por el Mundo", esta vez a San Francisco. Espero seguir haciendo méritos en el club para que pronto me manden a otra maratón tan chula como esta. Perdonad por la tardanza en escribir y publicar esta crónica, pero más vale tarde que nunca, y no quería que una experiencia tan bonita se quedara en el tintero.


 Un abrazo, FUERZA Y HONOR.

 Santi Martin.

P.D. Muchas gracias al Bombe por este vídeo tan rockero que ha montado con algunas de las fotos y vídeos que hice.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

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carmen dijo...

SANTI ME HA ENCANTADO LA CRONICA, PEDAZO DE CARRERA QUE HAS TENIDO LA SUERTE DE PODE HACER, ENHORABUENA COMPAÑERO.

Dani dijo...

Gracias hermano por hacer que nos sentamos orgullosos de tí.

Clari dijo...

me imagino el orgullo de haber corrido una carrera como estas.. yo tenia ganas de viajar a Los Angeles para la maraton que viene pero no creo encontrar ofertas de pasajes.. esperaré las que son en Argentina