11/9/11

LA CRÓNICA DE PRUDEN - TDS (119 kms, 6900 D+)

DE LO QUE IBA A SER, LUEGO PARECÍA QUE NO, DESPUÉS QUE SÍ, UNA VEZ ALLÍ, QUE NO, QUE ME RETIRO, DESPUÉS QUE SÍ, LUEGO “A QUE NO…”, Y FINALMENTE “NO OS PREOCUPEIS, QUE SÍ”
Como algunos sabeis, el pasado año un grupo de pretorianos participamos en el Ultra Trail del Mont – Blanc (UTMB), una prueba que rodea al macizo del Mont-Blanc, pero las condiciones meteorológicas hicieron que la prueba fuese suspendida, por lo que este año nos inscribimos al sorteo de plazas que se celebró en enero o febrero y en el que no resulté agraciado, obteniendo el premio menor de poder inscribirme en la TDS (Sur les Traces des Ducs de Savoie), una animalada de 112 km y 7100 m de desnivel positivo, y otros tantos negativos, entre Courmayeur (Italia) y Chamonix, para la que dan 31 horas. En general, los entrenamientos de este año han sido bastante flojitos y escasos, poco tiempo, pocas ganas y a última hora, bastantes problemas. Aunque en los 101 me fue bastante bien y marqué 14h42’, estoy con un notorio sobrepeso, y para el día de la partida me encontré con 75 kg, una contractura dorsal a medio curar, que era como un perro agarrao a la espalda, y problemas de tendinitis en la rodilla derecha. De hecho, durante el mes de agosto estuve planteándome el desistir, no me consideraba en condiciones de afrontar la TDS con esos problemas y con menos de 1000 km de entrenamiento desde primeros de año. Finalmente, las últimas sesiones de entrenamiento y de fisio parecieron dar buenos resultados, y el martes 23 me fui camino de Málaga, recogiendo por el camino a José Luis y a José María, el peluquero de Alcalá. En Málaga nos esperaba Diego, que nos llevó hasta el aeropuerto, y desde allí volamos a Ginebra. Una vez llegamos, cogimos el Alpybus hasta Chamonix y nos instalamos en el piso bajo que ya tuvimos alquilado el año pasado. Al día siguiente llegó el resto de la expedición pretoriana y de amigos: Espero no dejarme a nadie: Pedro Maqueda y familia, que ya estaban allí, Santi, Rocío, Miguel Ángel El Tío del Bigote y Casilda, Chema, y el sector malagueño. En definitiva: 5 pretorianos, con Chema y Santi a la UTMB, y Pedro, José Luis y yo a la TDS. Además, Diego a la UTMB, Benito a la TDS y José María a la CCC. Como nuestra carrera no salía hasta el jueves por la mañana, dedicamos ese miércoles a recoger los dorsales y labores de intendencia, compras de comida y cerveza, hacer de comer, etc. Así, el jueves por la mañana nos levantamos tempranito, desayunamos y cogimos el autobús de las 07:15 para ir a Courmayeur. El autobús nos dejó lejos de la salida, y fuimos andando un par de kilómetros, buscando colocarnos bien en la salida para evitar grandes atascos y tratar de coger ventaja respecto a los puntos de corte. De todos modos, llegamos muy pronto a la salida, y nos dio tiempo más que sobrado para fotos, últimos pises, y estirar un poco. Además, como estaban por allí los Maqueda, teníamos que colocarnos bien para salir en los vídeos y fotos, que si no, iba a parecer que no habíamos estado.
Salida de la TDS, video oficial
En este vídeo de la salida de la TDS, grabado por Pili, podéis ver a nuestros pretorianos (Pruden, José Luis y Pedro) sobre 1´25´´ - 1´45´´.
José Luis, Pedro y Pruden en la salida de la TDS

Después de los himnos, a las 9 dieron la salida y los 1200 participantes echamos a correr; entonces corrimos todos, pero en cuanto pasamos el río y la pendiente empezó a picar para arriba, la inmensa mayoría nos bajamos de la burra y empezamos a andar, porque en el PK 11 estaba el primer gran bicho, el Col de la Youlaz, 2661 m de altitud y, ya, 1500 m de desnivel respecto a la salida. Mira que salí bien (ya, todos salimos bien, pero nosotros salimos en la primera mitad del pelotón), pero entre una parada para pis, el calor, la humedad, saludar a Parralejo, Manolo Macarro y otros dos de Badajoz que estaban dándole la vuelta a pie al macizo del Mont Blanc, los calcetines enrollándose y que la zona del omoplato derecho me molestaba mucho cada vez que tiraba con el bastón derecho, empecé a quedarme rezagado, cada vez me pasaba más gente y cuando llegué al Col, iba entre el último 5 %; además había un atasco importante porque no se podía pasar más que de uno en uno, y allí todos tardamos una barbaridad, aunque a todos nos sirvió para coger un poco de aliento y bajar medio en condiciones hasta La Thuile, avituallamiento del PK 21 donde se cerraba el corte a las 14:30.

Espectaculares imágenes del Col de la Youlaz

Me fue bien en la bajada, 1200 m de desnivel negativo, pasé a bastante gente y en La Thuile me encontré con Benito, que no iba bien, y al salir me encontré con José Luis, que se había torcido el mismo tobillo en el que se hizo un esguince a primeros de agosto. Como es natural, pensé que se retiraba, pero decía que iba a seguir, en fin, ca uno es ca uno, y aquí hay que tirar para adelante. Salimos de La Thuile con algo menos de una hora sobre el corte, y empezamos a subir el Col du Petit St. Bernard, 750 m más de desnivel para arriba, pero distinto a La Youlaz, con porcentajes menores, más asequible; parece que la espalda me da tregua en cuanto reduzco 5 cm la longitud de los bastones. En la subida, me llegan mensajes de ánimo de Arancha, Manolo y Oswald, y otro mensaje de la organización diciendo que no se suben la Forclaz ni el Paso de Pralognan, pero bueno, falta mucho para eso, ya veremos. Subimos el col, y tiene una buena bajada de 1300 m de desnivel con buen firme para poder correr hasta Bourg St. Maurice, que estará en el PK 44, pero la tendinitis de la rodilla derecha empieza a castigarme, cada vez que apoyo el pie derecho corriendo en las bajadas, me duele y llega un momento en que no corro, solo ando y no hago más que ver pasar gente adelantándome.
Pedro en el Col del Petit Saint Bernard

Por si fuera poco, la llegada a Bourg St. Maurice es una castaña, una vuelta enorme por su parque de María Luisa que espero que algún día alguien me explique porqué nos metieron por allí, me alcanza Pepe el de Yeye, a quien dejé atrás e La Thuile, y aprovechando el llano y el buen firme llamo a casa y mi madre me dice que no me canse mucho; ay, madre. Por fin llego a la civilización, me encuentro a Pili, Belén y Pedrito, me tomo con ellos una civilizada cerveza y suelto mi cámara de fotos, que ya estaba harto de cargar con ella, y les digo que no sé si lo dejaré allí o seguiré hasta el Roselend; voy molesto, la rodilla, el omoplato… Nada, llego al avituallamiento, pregunto si podré retirarme entre Bourg St. Maurice y Roselend y me dicen que tire para adelante. Como (demasiado), y al salir me chequean si llevo chaqueta impermeable y móvil, además, me confirman que por culpa del desvío hay 8 km más, pero que no se han alterado las barreras horarias porque dicen que han restado dificultad. Muy bien los Poletti, qué artistas. Son las 18:30 cuando salgo del avituallamiento, pero aquello está en el fondo de un valle, no hay demasiada luz, y ahora nos viene un cuestón impresionante, vamos metidos por medio de un bosque, viendo el pueblo hacia la derecha, el pueblo cada vez está más abajo, y yo estoy cada vez peor; un cuestón así, en plena digestión de un buey relleno, y pienso en qué demonios pinto yo aquí si no voy a poder correr, ahora toda la noche dando tumbos… mal, además veo a otros participantes que se dan la vuelta, y después de amagar un par de veces, sobre el PK 47 me doy la vuelta y a hacer puñetas, me voy al control para retirarme. Me encuentro a un austriaco que se pone a hacerme fotos, y me cabreo con él, vaya tío tonto, hacerle fotos a uno que se retira, sus muelas toas. Sigo bajando y me encuentro a José Luis, el gran Cayo Crastino, y su tobillo torcido; va el tío mentalizado en seguir, y dice que mientras no llegue tarde a los controles, va a seguir. Le digo aquello de “que la fuerza te acompañe”, y seguimos nuestros caminos, pero en seguida pienso “si este va mucho peor que yo, y va a seguir, ¿porqué demonios me retiro yo?. Me paro, me doy la vuelta y le grito: “José Luis, espera, ar caraho, vamos hasta donde lleguemos”. La subida nos cuesta mucho, paramos más de la cuenta, José Luis no tiene dolor en el tobillo, pero no puede arriesgarse a doblárselo otra vez porque podría romper. Ya de noche, llegamos al control de Fort de la Platte, 1200 m más arriba de Bourg Saint Maurice y allí empieza el tramo sustitutorio, tenemos algunas cuestas abajo, tramos asfaltados y en algunos de ellos José Luis puede trotar. Nos llega un mensaje de Oswald, y vamos cantando, gritando y alcanzamos a otros participantes. Parece que todo el camino hasta el Cormet de Roselend, que ahora estará en el PK 69, va a ser por una carretera asfaltada con pendientes de carretera de puerto de montaña, y vamos muy bien, andamos como fieras y aunque paramos en una fuente, y el tramo posterior al camping es por unas veredas que a José Luis le vienen bastante mal, hacemos una escabechina y dejamos atrás a un montón de participantes, una fila que no veas. Llegamos al Cormet de Roselend muy bien, contentos con la que hemos organizado, y salimos de allí sobre la 01:00, con media hora de margen sobre el corte. Al salir tengo que parar a cambiarme de mallas, estamos a 2000 m y siento frío con ellas. Empezamos otra vez a marchar camino del Col de la Sauce, tres kilómetros más adelante, y lo alcanzamos bien aunque el firme es irregular y va junto a nosotros otro participante, con un bastón roto y un frontal que da poca luz, que es un peligro andante, se cae continuamente y lo peor es que se arrima a nosotros para ver mejor, y en cualquier momento nos va a caer y la vamos a liar. Mala es la subida, pero peor es la bajada hasta La Gitte, en el 76: El firme es muy irregular, muy técnico, tobillero, y eso va matando a José Luis. Deberíamos haber llegado como muy tarde a las 03:16, pero son las 04:30 cuando llegamos allí, y veo que tengo que dejar a José Luis si quiero llegar a tiempo al Col du Joly. Una lástima, 30 km juntos, pero veo que a ese paso no puede llegar al control, soy consciente de ello, y creo que él mucho más. Le dejo con los botes llenos de agua, nos deseamos suerte, y para adelante. En el control de La Gitte le pregunto a un voluntario si han dado más tiempo, y cuánto tengo para llegar al control de Col du Joly, y me dice que no, y que tengo 2h45, hasta las 07:15; no está mal, 2h45 cuando el tiempo para el corredor más lento es de 4h, así que me olvido de los perfiles, los puntos de corte y demás, y me pongo como loco a subir al Col Est de La Gitte, 650 m de desnivel que hago lo más rápido que puedo, voy contando los pasos, uno, dos, tres, …, cien, uno, dos, tres, … cien, uno, dos, tres, …, cien, no paro a nada, no como para no bajar el ritmo, ni hablar de buscar una barrita en la mochila, y voy atrapando gente, llego hasta lo alto del col y tenemos un par de kilómetros de bajada; aunque los cuadriceps no dan para nada, corro lo que puedo, y después otra vez para arriba hasta el Col du Joly, voy a cuchillo, no paro, no paro, pero voy a ir muy justo, subo a lo alto y tenemos otra bajada hasta el avituallamiento, hace viento y hay que pasar por debajo de un cable, se engancha la bandera y sale volando. Mala suerte, ya le pediré a Manolo Ortega que por favor me haga otra, no puedo pararme o me cortan. Si no puedo comer, no comeré, pero tengo que pasar ese avituallamiento, ya comeré en el siguiente tramo. Por momentos me veo fuera, pero en el último medio kilómetro se puede correr y andar muy rápido, voy esprintando para que me de tiempo a comer algo, y llego al control a las 07:12, colorao como una Guzzi, sofocado y para darme un jamacuco, pero llego. Me extraña que el control esté en la llegada, no en la salida, y le pregunto al voluntario cuánto tiempo tengo para estar allí, y me dice que una hora “¿Cómo que una hora? - Sí, han dado una hora más.” Ay, sus muelas, ni los de Bourg St. Maurice, ni el de La Gitte lo sabían, y han pasado 9 días y no me ha llegado ningún mensaje avisando. ¡¡Poleeeeeeeeeeeetttttttttttttttttttttttttttttttttttttttiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!! Está amaneciendo, y en el avituallamiento hace un viento que no veas, como, otra vez demasiado, me abrigo y salgo a las 07:35 con 40 minutos de margen hacia Les Contamines. Son 9 kilómetros y tengo que salir de allí antes de las 10:00, pero he vuelto a caer en el error: comí demasiado, la digestión es pesada, sobre todo porque llevo un día entero comiendo fatal. El primer tramo es una bajada de 800 m de desnivel hasta Notre Dame de la Gorge, y pienso que ahí podré correr y ganar algo de tiempo, pero no hay forma, hay muchas raíces en el suelo, no se puede correr. Además, en cuanto bajo de los 2000 m del Col du Joly se me templa el cuerpo y tengo que parar a quitarme la chaqueta, los guantes, el gorro y cambiarme de mallas, de modo que no consigo ganar tiempo, y el tramo final hasta Les Contamines se me hace muy largo: la gente nos anima, pero el estómago no va bien. Como para ir bien, con 97 km en la saca, y 24 horas en marcha. Finalmente llego al control, como algo y salimos hacia Chalets du Truc, es una subida de 550 m de desnivel por un camino asfaltado, y en cuanto aligero algo el estómago, me encuentro mejor, voy con un grupito y voy ocupando la mente en dejarlos atrás. Como es natural, a unos los dejo y a otros no, y después de llegar al los Chalets, tenemos una bajada hasta un valle, sigo sin ir bien, tengo que parar de nuevo, pero llego al valle y allí veo al último bicho, el Col du Tricot, 500 m de desnivel pero en solo dos kilómetros al 25 %. Mal bicho, pero al menos vemos la subida en su totalidad y voy marcándome objetivos. Miro el horario que llevo colgado de la mochila, y el corte allí es a las 12:14, otra vez voy justo, vaya con el estómago. Encima el teléfono no para de sonar, van a conseguir que se me agote la segunda batería, no hago caso y empiezo otra vez con el uno, dos, tres, …, cien, uno, dos, tres, …, cien, y aunque la vereda es estrecha, adelanto a muchos que tienen que parar por fatiga, y aunque alcanzo los objetivos, otra vez veo que no llego a tiempo, hago todo lo posible, me como un gel de sabeDiosqué, que me entra de miedo, y sigo para arriba, y cuando estoy ya cerca del final, pienso: “pero empanao, si han dado una hora más, tienes hasta las 13:14”. Bueno, no pasa nada, mejor, así tengo más ganado, sigo apretando y llego arriba a las 12:30, muy bien, he subido el Col muy bien, tengo tiempo de sobras y hay que regular, no quisiera torcerme nada ahora, ni un tirón ni nada de eso. Por una bajada medio buenecita bajamos hasta la pasarela sobre el torrente generado por el glaciar de Bionassay, muy chulo, el torrente mete un ruido que no veas, y yo no quiero mirar para abajo, agarro con una mano los bastones, con otra el cable, cruzo y ahora a subir al teleférico de Bellevue, pero esto es pan comido, aunque luego me entero de que a mi compañero el argentino José Luis Gutiérrez le dio un mareo allí. Llego arriba, bebo un par de vasos de agua y me dan una barrita de, creo, melón y dátiles confitados. Me como la mitad, es muy empalagosa, tengo que escupirla o me hará polvo, y cuando voy a beber, me encuentro con que el camelbag está vacío.

Pruden y Pedro en sus últimos metros antes de entrar en meta

Paso algo de sed en la bajada hasta Les Houches, pero Bellevue estaba en el 107, paso por allí sobre las 13:40, con media hora sobre el corte, y creo que tengo tiempo de sobras, hay que regular y evitar problemas, y a eso me dedico, andar y hablar, andar y hablar, llego a Les Houches, allí están Pili, Belén y Pedrito, que me dicen que a José Luis lo retiraron en Les Contamines y se van para Chamonix a ver la llegada, y avisan a Santi, que me había llamado antes, y a los demás. Como algo y continuo camino de Chamonix, ya es solo un trecho de 8 km, y me dedico a llamar para decir que he llegado, esto está ya hecho porque tengo tiempo de sobras, y aunque tengo que volver a parar, llego a la avenida de Chamonix donde me espera el resto de la expedición pretoriana, y allí aparecen las banderas, las cámaras y demás, y las emociones se desbordan. Llego a la meta, el público aplaudiendo, seguimos con las fotos, recojo el chaleco de finisher, y hago mis primeras declaraciones a los medios digitales: “Gracias a mis compañeros por su apoyo, cada día estoy más orgulloso de este club y de la gente que lo rodea”. ¿Cuál es tu próximo reto?. “Vendo todo mi material deportivo, menos la coraza y el chaleco de finisher”.
Los vídeos de nuestros héroes entrando a meta
video

Nuestros pretorianos tras cruzar la meta

Podría seguir contando, pero en algún punto debo cortar y creo que es aquí. Si al acabar estaba más cansado que contento (sin ser un cansancio ni mucho menos extremo, pero 120 km en 31h38’ dan para mucho), con el paso de los días estoy muy contento de haber conseguido acabar, de haber ayudado todo lo posible a José Luis, y de haber contado con el apoyo de familiares, amigos y de este club del que tan orgulloso me siento. Son muchos los mensajes recibidos en carrera y después de la carrera, todos se agradecen muchísimo. No cito a nadie, para no dejar a nadie atrás, pero vaya gente buena que hay con nosotros, qué calidad más grande.


UNA VEZ MÁS, ENHORABUENA CAMPEONES!!!

Montaje de la crónica por Santi Martin.

7 comentarios:

pepe dijo...

Dias antes de la carrera el cronista le pregunto al Doctor por sus dolencias y le conto la prueba que iba a realizar "Ud.creo que yo podré doctor".....Dias despues el paciente consiguio vencer a los dolores, a los controles y sobre todo terminar con honor. Empieza por Enhora y termina con buena, palabra muy utilizada para felicitar a alguien. El relato muy bueno y muy detallado-
Dale recuerdos al Poletti.

anonimo dijo...

No os haceis una idea de lo contento que me sentí por vuestro apoyo, agradezco muchísimo el apoyo de todos, con mensajes o sin mensajes. Todos, todos, las familias de Santi y de Pedro, todos los demás, los que estábais en Sevilla, los familiares, los amigos..., muchas gracias.

Fue una sensación de "pero qué cantidad de gente buena tenemos alrededor", estupenda.

Pruden

CAYO CRASTINO dijo...

Estaba esperando la crónica de mi "hermano" Pretoriano Pruden para expresarle mi agradecimiento por su comportamiento en carrera ayudándome en todo momento. Nunca olvidaré los momentos en que ibamos cantando juntos nuestras "canciones de combate" mientras subíamos a Roselend. Tanto el momento de nuestro encuentro al inicio de la subida a Roselend como el momento de nuestra acertadísima decisión de separarnos después quedarán grabados en en mi particular "baúl de los tesoros". GRACIAS AMIGO.

bombero pretoriano dijo...

Que envidia, podré hacerla yo algún año, mejor dicho intentarlo.
Pruden eres un crak



El Bombe

SCHEILOR dijo...

Gracias por el magnifico relato campeón.

Anónimo dijo...

Enhorabuena campeones !!

Que envidia me dais, Dios mio........

Placido

anonimo dijo...

José Luis, tampoco yo hubiera acabado si no hubieses aparecido, así que quedamos a la par.

Pruden.